viernes, septiembre 10, 2010

Sé tú su Madre y Educadora

1.‐ Sus primeros años y su vocación sacerdotal (1885‐1912)
El Padre Kentenich nació el 18 de Noviembre de 1885 en Gymnich, cerca de Colonia. De su padre se sabe muy poco, siendo criado por su madre y sus abuelos, familia de precaria situación económica, lo que obliga a su madre, a los 9 años, a confiarlo a un orfelinato (1894).
Su madre al separarse de su hijo, se lo encomendó a la Virgen del Rosario de Pompeya, frente a cuya imagen le pide: “Sé tú su Madre y Educadora”, poniéndole al cuello una cadena de oro con una cruz.
El ambiente en el orfelinato sin embargo, no era el mejor: un sistema rígido, con una disciplina prusiana y carente de todo ambiente familiar y de cariño. Allí hace su Primera Comunión en 1897 y le anuncia a su madre que quiere ser sacerdote.
En 1899, a los 14 años, lo trasladan al Seminario Menor de los Padres Pallotinos. Fue una época complicada para su salud. Vivía con problemas respiratorios y a la vista, lo que dificultaba su permanencia en el Seminario.
En una poesía el Padre Kentenich cuenta que está llorando y le dice a Dios: “Señor, ¿por qué me creaste si no vas permitir que sea tu Sacerdote?”.
Además, era un niño solitario y sin mayores contactos con la gente, ni con los adultos ni con los de su edad. El mismo Padre Kentenich dice después que sólo la Santísima Virgen fue el único y gran amor de toda su infancia y juventud.
En 1904, a los 19 años, entra al Noviciado.
Para el Padre Kentenich, el hombre maduro debe tener una personalidad que integre dos polos: filialidad y paternidad; ser natural y sobrenatural; ser comunitario e introspectivo; en otras palabras tener armonía entre naturaleza y gracia.
Y nada de esto fue fácil para él, menos con el riguroso e impersonal sistema de su maestro de novicios. El Padre Kentenich rechazaba muchos aspectos formativos del Seminario, pero siempre fue obediente a la voluntad de sus superiores.
El 8 de Julio de 1910, a los 25 años, fue ordenado Sacerdote.
Reflexión personal:
1.‐ ¿Algún aspecto de la vida del Padre Kentenich me identifica con él?
2.‐ ¿Soy un hombre de dos polos?

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