Maria, esposa y madre
Maria en Nazaret es esposa y madre, conoce y experimenta todas alternativas y dimensiones de la vida familiar.
Un profundo amor de esposa la une a Jose, a quien ama con calidez y ternura. Viven una verdadera relacion de amor esponsal, cristalizada en una intima comunidad de vida, de destinos y de corazones. Por decision libre renuncian a la expresion fisica de ese amor, pero esto no quita ni disminuye lo mas propio del matrimonio: saber y sentirse el uno para el otro, unidos para siempre por lazos de fidelidad y complementacion mutua. Ambos experimentan la fecundidad del amor en el Hijo que Dios les ha confiado, a Maria en una verdadera maternidad y a Jose en una paternidad potestativa. Ese amor les impulsa a afrontar unidos las dificultades de la vida: emprenden juntos el viaje a Belen por obediencia a un decreto imperial, a pesar del embarazo de Maria; huyen a un pais extranjero para salvar la vida del Hijo... Es un amor que conoce tambien el conflicto y afronta las tensiones provocadas por el embarazo virginal de Maria. Se probara y madurara en el dolor, y permanecera intacto despues de la muerte de Jose, acaecida probablemente antes del incio de la vida publica de Jesús. Este amor humano se nutre en la calidad y profundidad del amor divino, que los inunda en la realidad del Hijo de Dios en medio de ellos. Maria y José han escogido libremente un mismo y unico objetivo para su vida matrimonial: servir al Hijo y a su obra en el mundo. A El consagran totalmente su amor y sus cuerpos, en El encuentran la vertiente mas honda de su felicidad matrimonial. Un amor vivido de esta forma sera para siempre ejemplo preclaro de santidad matrimonial. Guiarse por ese ejemplo es asegurarse la realizacion fecunda del ideal cristiano del matrimonio.
María experimenta un calido amor maternal por un Hijo hondamente esperado y profundamente aceptado. La maternidad de la Virgen es real. Ella cuida, educa, enseña, acompaña a su Hijo. Ninguna funcion maternal le es ajena. María recibe de Jesús como respuesta un sincero y pleno amor filial. La expresion evangelica: "vivia sujeto a ellos", denota esta relacion hecha de cercania, ternura, obediencia en el amor. Experimenta María la inmensa alegría de verlo crecer y lo ayuda como toda madre. Incluso lo reprende cuando a los 12 años, sin su permiso, permanece en Jerusalen. De Jesús aprendera María que el lazo decisivo de unión es el cumplimiento de la Voluntad del Padre. Su maternidad sera, por consiguiente, un permanente servicio desinteresado a la vida del Hijo y a la mision que el Padre le ha confiado.
Un Hijo a quien no siempre comprende y un día debera abandonar el hogar para realizar la misión. María entonces no lo retiene, porque no es una madre posesiva. Su amor maternal, por el contrario, es oblacion y profundo respeto a la vocacion personal del Hijo. Sin disminucion del sentimiento natural de una madre, la última fuente de su amor es la entrega a Dios y la separacion física no impedira la comunión con el Hijo. Su maternidad -en esa nueva etapa- se hace mas que nunca identificacion con la tarea de Jesús. Y cuando llega el momento culminante está al pie de la Cruz, ofreciendose junto con su Hijo para la salvacion nuestra.
1 comentario:
este fue un aporte de gaby
Publicar un comentario