miércoles, septiembre 15, 2010


RECIBE, SEÑOR...

Por manos de mi madre, recibe, Señor, la donación total de mi libertad soberana; toma mi memoria, los sentidos, la inteligencia; recíbelo todo como signo de amor. Toma el corazón entero y toda la voluntad y de este modo se sacie en mí el auténtico amor, realizando mi mayor felicidad, cuanto me diste lo devuelvo a ti sin ninguna reserva. Sobre todo esto dispón siempre a tu gusto, sólo una cosa te pido: ¡que te ame, Señor! Haz que cercano o lejano me sepa amado por ti como la cara pupila de tus propios ojos. Concédeme las gracias que me impulsen con vigor hacia aquello que no me atrevo a emprender; dame participar en la fecundidad que tu amor otorga a tu Esposa. Hazme ser fecundo para la tierra de Schoenstatt: mi vida sea una palabra, un Sí creador para cuanto bondadosamente has planeado con el Santuario de Schoenstatt para la salvación de las almas. Sólo entonces me considero dichoso, pleno, y nunca se me podrá dar una felicidad mayor; ya nada hay que continúe anhelando; lo que tú dispongas es mi querer y mi bien. Mi Señor y mi Dios, toma todo lo que me ata, cuanto disminuye mi fuerte amor por ti; dame todo lo que acreciente el amor por ti y si estorba el amor, quítame mi propio yo. Amén.



ORACION DEL PASTOR

Madre Tres Veces Admirable, Señora de Schoenstatt, mira a los míos a quienes te encomiendo. Cuando tengo que verlos librar solitarios el combate, sólo confiando en ti puedo continuar el camino. Ordena a las furiosas tempestades de los tiempos que no se ciernan con indomable rigor; aniquila el poder y el engaño del demonio, quita de los míos la maldición del pecado. Acalla en ellos los instintos malos y enfermos, que todo su ser se incline ante Dios; a El pertenezcan sus ardientes corazones y le consagren fielmente su sacrificado amor. Que con fuerza aparten de sí todo amor que insidiosamente quiera arrancarlos de tu lado, que pretenda empañar el resplandor de su pureza y marchitar sus coronas de vírgenes. Han sellado una alianza contigo: se conserve firme como fundida en metal: entonces los sé bajo un seguro y fiel amparo y no temo la furia salvaje del diluvio... Victoriosamente, conducirás a todos hacia el hogar, al Padre, para que entonen cánticos al Cordero. Creo firmemente que nunca perecerá quien permanece fiel a su alianza de amor. En ellos quieres bendecir la obra de Schoenstatt y anunciar a todos los que la conozcan, que tú la escogiste como instrumento tuyo y que la conduces a la altura de la Inscriptio. Por esto, a cuantos me son queridos los vuelvo a inscribir en tu corazón a sangre y fuego y recorro sin angustia el camino de la vida que la sabiduría del Padre ha previsto. Si quiere El escoger mi vida como prenda de rescate, la pongo alegremente a su disposición, para que con ello concedas estar eternamente junto a la Trinidad a quienes se consagren a ti y a la obra de Schoenstatt. Amén.

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