martes, abril 06, 2010

En el cuarto evangelio, san Juan narra que «junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena» (Jn 19, 25). Con el verbo «estar», que etimológicamente significa «estar de pie», «estar erguido», el evangelista tal vez quiere presentar la dignidad y la fortaleza que María y las demás mujeres manifiestan en su dolor.
En particular, el hecho de «estar erguida» la Virgen junto a la cruz recuerda su inquebrantable firmeza y su extraordinaria valentía para afrontar los padecimientos. En el drama del Calvario, a María la sostiene la fe, que se robusteció durante los acontecimientos de su existencia y, sobre todo, durante la vida pública de Jesús. El Concilio recuerda que «la bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz» (Lumen gentium, 58).
María nos educa con su ser de mujer y madre me esta enseñando, a estar de pie, en esta vida llena de ruidos y de falta de comunicación.
Cuantas veces por día no quiero estar de pie frene a los problemas de la vida diaria. Cuantas veces miro para otro lado.
Con dignidad y fortaleza llevo adelante mi misión de mama -educadora, como ella. Con el valor de estar erguida en las situaciones mas difíciles, en la critica en el descontento y la ira.
Mirándome en sus ojos, y pidiendo su gracia, se que podré ser en estos tiempo una mujer de pie.
Para desarrollar mi pensamiento en esta sociedad desapegada del amor de Jesús. Para estar entre los jóvenes acompañándolos, aunque muchas veces ellos nos rechacen.
Estar de pie, con la esperanza y el vigor de que este es el camino. correcto.
El del amor y la comprensión, aunque me cause muchas veces dolor, tengo que poder estar de pei, como mi Mdre María, porque no estoy sola.
Que así sea.
Bibiana vincenzino

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