un testimonio personal La escena de la Anunciacion tiene todo el sabor del testimonio personal. Maria, que en su corazon conservaba con cuidado todas las cosas de su historia con Dios, es la fuente primera de informacion de un acontecimiento del cual es unica protagonista y testigo. Constituye un indicio la notable simplicidad y sobriedad de todo el relato.
La Anunciacion en el secreto del encuentro personal La Anunciacion a Maria transcurre en una aldea ignorada, en la humildad de su casa. No hay alusion alguna a titulos familiares, ni a meritos ante Dios. Tampoco se mencionan grandes marcos exteriores, ni que el motivo de la visita del Ángel sea una peticion anterior de Maria, a la que el Señor accede favorablemente. Todo esta impregnado de la sencillez y de la transparencia propia del profundo encuentro personal con Dios.
"Missus est angelus a Deo..." El relato comienza con el envio del angel a Nazaret, la ciudad donde se encuentra una virgen cuyo nombre es Maria. Los angeles, especialmente en la teologia de Lucas, son instrumentos en las manso de Dios para el anuncio y la realizacion de sus planes. Son los voceros de la voluntad divina. El angel va al encuentro de Maria, quien oye una voz que la saluda. Este hecho sugiere la gratuidad del favor divino y la interioridad del dialogo.
Maria ha escuchado en silencio el anuncio del angel. Ella es la Virgen oyente. Deja que Dios le hable, y esa Palabra penetra en su corazon como la lluvia en tierra fertil. No la aturden sus propias palabras, no se apresura a expresar opiniones personales, no la confunden sentimientos subjetivistas. Maria se nos muestra en la Anunciacion plenamente dueña de si misma, con la sabiduria de la mujer que sabe oir y penetrar un mensaje, con la riqueza interior que solo otorga el silencio y la contemplacion. Ningun gesto espectacular, ninguna reaccion extemporanea arruina la profunda interioridad de toda la escena
El angel espera la respuesta. Se trata de un dialogo, y falta la contestacion. Porque Dios no monologa. Su amor de Padre consiste en el ofrecimiento de un don y en solicitar la respuesta libre del hijo. Dios no impone a Maria su voluntad: la invita a una entrega en libertad.
"Ecce ancilla Dei..." "He aqui la esclava del Señor: hagase en mi segun tu palabra." Es la respuesta de Maria. Como perfecta hija del Padre, se entrega incondicionalmente a su voluntad. Con inmensa docilidad se abre ampliamente a la voluntad del Padre y la hace propia. No se cierra sobre si misma: ella consagra toda su persona al cumplimiento del plan divino. No la impulsa el miedo, ni la voluntad de grandeza, ni el imperio de las circunstancias. Su fuerza es el amor, la entrega libre y confiada en manos del Padre. Al comienzo de su existencia terrena y como sello de toda su mision, encontramos en Jesus la misma actitud: "He aqui que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad". De El recibe el Padre el obsequio de la plena dependencia filial. Siguiendo su ejemplo, Maria no hara otra cosa que cumplir con los deseos de Dios.
La Virgen creyente. El consentimiento de Maria es un profundo acto de fe. La Virgen oyente de la Palabra es la Virgen creyente en el amor fiel de Dios. Maria sabe que no se entrega a la voluntad fria e impersonal de un Dios que a la distancia le dicta ordenes. Se adhiere a las disposiciones del Dios que la ama personalmente. Tanto es asi que le prometido "Dios con nosotros" es ahora el "Dios conmigo", el que esta en su corazon y en su seno. La fe de Maria no es en primer lugar la aceptación de verdades, ni el acatamiento de preceptos morales. Es antes que nada una actitud de vida. En el reconocimiento plenos de Dios que actua realmente en su vida y en la obediencia a su voluntad, esa fe expresa en grado sumo la actitud creyente de la Virgen.
Maria utiliza su libertad para comprometerse con lo que constituye la opcion fundamental de su vida: seguir en todo el plan trazado por el amor del Padre para su vida. Porque la libertad no tiene su expresion mas profunda en la posibilidad de aceptacion o no del plan de Dios, sino en poder seguirlo sin trabas ni impedimentos, ya que el hombre solo en Dios encuentra la autentica felicidad.
aporte de Gabriela. gracias!!!!
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